Empresas distribuidoras de electricidad colocan en riesgo a Costa Rica.

Actualizado: 7 ago 2020

Por: Ernesto Moreno G.

Co-fundador de la Cámara Costarricense de Generación Distribuida.


El proyecto sobre recursos energéticos distribuidos, de Paola Valladares, Erwin Masís y otros diputados, representa una gran oportunidad para el país, los consumidores, e inclusive las empresas distribuidoras de electricidad, si estas logran comprender su rol frente a esta nueva economía.



Nunca antes habían podido las empresas distribuidoras de energía, gozar de capacidad adicional de generación eléctrica “gratis”. En los últimos años, entre muchos consumidores del país, hemos instalado más de 50 megavatios (MW) de generación a través de paneles solares que, para todos los efectos, han requerido cero inversión por parte del ICE, la CNFL, y las otras empresas distribuidoras, ya que han sido los mismos consumidores, los que han puesto los más de $50 millones necesarios para realizar estos proyectos.


Esta capacidad de generación “regalada” pueden utilizarla las distribuidoras, como de hecho lo hacen actualmente, para suplir parte de la demanda nacional durante el día, ahorrando agua en sus embalses en las horas pico del día, donde los paneles solares producen la mayor cantidad de energía, y utilizar esta agua almacenada en su infraestructura ya existente durante la noche.


Económicamente esto representa para las empresas tradicionales de energía eléctrica y para el país, ahorros de varios miles de millones de dólares (solo tomemos como referencia lo que se ahorró el país al no construir el Diquís $3,694 millones), ahorros que evidentemente deberán ser reflejados en las tarifas en algún momento.


Pero curiosamente, gran parte del análisis en algunas entidades, se enfoca en la “injusticia” de que algunos consumidores logran rebajar su factura, donde por ejemplo de un consumidor que instala paneles solares: pasa de consumir 100 kilovatios hora (kWh) a 10 al mes y paga solo pagaría esos 10 kWh a la empresa distribuidora reduciendo los ingresos por los restantes 90, y aducen que al ser gigantes y descontrolados los costos fijos, el costo se debe incrementar para los otros usuarios.


Mas no contemplan, pareciera que por conveniencia, que gracias a esto la empresa eléctrica no tendrá que invertir en la capacidad de generación de esos 90 kWh que, como nos lo ha demostrado la triste historia de sobrecostos en los proyectos de generación centralizada, es sumamente onerosa, ni mencionan que todos los usuarios con paneles solares cubren ya un costo de acceso por generación distribuida que se paga mensualmente, y cubre los costos de los servicios del sistema eléctrico nacional (SEN) que efectivamente utilizan.


Tampoco se vale el argumento de que dichos sistemas afectan la estabilidad de la red, ya que si así fuera, no veríamos a las distribuidoras de energía, realizando la instalación de sistemas fotovoltaicos bajo una figura de alquiler de techos, como lo promueven a través de la nueva división del Grupo ICE llamada Soluciones Energéticas Renovables, iniciativa que también está siendo copiada por otras distribuidoras, restando valor y bloqueando oportunidades para muchos clientes.


Aquí la pregunta real es: ¿quieren mantener su monopolio también en generación distribuida, generando otras iniciativas con grandes costos a los ya golpeados consumidores, y que así sean solamente ellas las que puedan participar de esta actividad?

Esto es algo que frente a una disrupción tecnológica ya intentaron en el pasado, cuando buscaban prohibir los servicios de llamadas internacionales que restaban ingresos al ICE, atrasando la competitividad del país de manera innecesaria.


Lo que como costarricenses no deberíamos promover que suceda en el país, es que algunos consumidores apoyados por una tecnología cada día más eficiente, se independicen completamente de la red a través de paneles solares y baterías, situación que ya es posible, y en muy pocos años será financieramente viable.


Para esto es necesario que los actores tradicionales del SEN (distribuidoras, generadores y el mismo Centro Nacional de Control de Energía, adscrito al ICE), comprendan su nuevo rol y dejen de obstaculizar y poner trabas, escudándose en sus propias debilidades (como el 15% por circuito, sin sustento técnico hasta la fecha), o desenfocándose de su función con iniciativas como la de alquiler de techos, y comiencen a ejecutar las acciones necesarias para poder aprovechar, por el bien de todos, estas capacidades adicionales de generación que, gracias a la tecnología e inversión privada, muchos costarricenses estamos poniendo a su servicio.


Con una visión de avanzada, los señoras y señores legisladores están dando un paso al frente para el beneficio de todos los costarricenses, en un modelo solidario donde a través de correctos incentivos económicos, están guiando inversión privada para solucionar un problema público, en momentos en que la capacidad de endeudamiento de las principales empresas tradicionales del SEN, es muy frágil, producto de una situación financiera precaria, no por culpa de la generación distribuida, sino por errores cometidos en grandes proyectos que acumularon grandes sobre costos.


Por el bien de todos, esperamos que los actores tradicionales del SEN no pretendan inventar artilugios para frenar o desvirtuar este poderoso y tan necesario proyecto de ley. De no actuar así, serán heridas autoinflingidas, que tristemente nos terminarán afectando a todos.

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